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NP y Dossier de Prensa: X Premio Historia "Ateneo de Sevilla"

 

NP y Dossier de Prensa

 

X PREMIO DE HISTORIA

“ATENEO DE SEVILLA”

 

 

 

 

 

16 de Mayo/SEVILLA

 

“En su ingente labor cultural, el Ateneo de Sevilla apoya la investigación y divulgación histórica con el Premio Historia “Ateneo de Sevilla”, que en esta décima edición ha recaído sobre Víctor Muñoz Gómez”, ha dicho  Alberto Máximo Pérez Calero, Presidente del Ateneo de Sevilla, en el marco de la rueda de prensa celebrada hoy. El titulo de la obra ganadora es “Fernando “el de Antequera” y Leonor Urraca de Alburquerque, Infantes de Castilla y Reyes de Aragón y Sicilia. Una historia de poder en la Península Ibérica al final de la Edad Media (1374-1435)”, y su autor es un joven investigador de 32 años que lleva trabajando en ella desde 2005.

 

Según Juan Ortiz Villalba, Presidente de la Sección de Geografía e Historia de la institución hispalense y miembro del jurado, “se ha premiado un trabajo riguroso y  de calidad sobre un personaje relevante de la baja Edad Media en la Península Ibérica”. En esta dirección, Antonio Caballos Rufino, Responsable del Servicio de Publicaciones de la Universidad de Sevilla y miembro del jurado, ha dicho, “el tema que ha elegido posee indudable trascendencia histórica para el conjunto de España, no sólo Castilla y Aragón. La vida y trayectoria de Fernando de Antequera, de su esposa e hijos es un asunto de envergadura, sobre el que no existen monografías actuales solventes que hayan podido incorporar los avances de la investigación”.

 

Según el autor de la obra ganadora, Víctor Muñoz, “en la investigación se aborda la evolución de la sociedad feudal en la Corona de Castilla en el siglo XIV a caballo con el XV. Fue una época de caos y crisis, en ese contexto, se  ahonda en los personajes para entender cómo vivían el poder, la familia, la providencia, la religión, etc. Entre los objetivos estaba ir más allá de la imagen que proyectaban”. Entre los tópicos que rompe su trabajo histórico está el “ninguneo” a Leonor de Alburquerque, esposa de Fernando de Antequera, “fue una mujer activa en la gestión del patrimonio y figura clave como mediadora entre sus hijos tras la muerte de su esposo. Hizo funciones de intercomunicación importantes para el desarrollo del poder”, ha dicho Muñoz Gómez.  En este sentido, Antonio Caballos, comenta que en la obra “se pone de relieve la extraordinaria significación de la figura de Urraca, hija del infante Sancho de Castilla y de la infanta Beatriz de Portugal, no suficientemente destacada hasta ahora”.

 

Además, el autor ha destacado que “la memoria del pasado permite una visión crítica del presente. Analizar y comprender como vivieron los personajes su contexto de caos y  poder, en este caso de la Edad Media, puede llevarnos a conclusiones sobre el momento de crisis que vivimos. Son épocas distintas, pero lo humano y el poder, permanecen”.

 

El jurado ha estado formado por Alberto Máximo Pérez Calero, presidente del Excmo. Ateneo de Sevilla; Juan Ortiz Villalba, Presidente de la Sección de Geografía e Historia del Ateneo; Antonio Caballos Rufino, Responsable del Servicio de Publicaciones de la Universidad de Sevilla; Juan José Iglesias Rodríguez, catedrático de Historia de Moderna de la US; Julián Bautista Ruiz Rivera, catedrático de Historia de América de la US y Carlos Gálvez Martínez que actuó de Secretario del Jurado, con voz pero sin voto, también Secretario del Ateneo.

 

“Concursaron doce obras de diversas temáticas: Historia Moderna, Contemporánea, de América, etc. Procedían de diversas regiones de España: Galicia, Valencia, Santander, etc.”, ha dicho Juan Ortiz.  El Premio Historia “Ateneo de Sevilla” otorga una dotación económica de 3000 euros y la publicación de la obra. Está organizado por el Ateneo de Sevilla en colaboración con la Universidad de Sevilla.

 

1) SINOPSIS DE LA OBRA (En palabras de su autor, Víctor Muñoz)

 

Este trabajo podría entenderse como una especie de biografía de Fernando de Antequera y su esposa Leonor de Alburquerque, dos de los personajes más relevantes en la evolución política de las Coronas de Castilla y Aragón en el tránsito entre los siglos XIV y XV. Sin embargo, el objetivo con este trabajo va mucho más allá, pretendiendo superar ciertos tópicos en la consideración histórica de los protagonistas de nuestra investigación (Fernando, Leonor y sus poderosos hijos, “los infantes de Aragón”). Alejándonos de una imagen preestablecida de ellos como personajes de naturaleza ambiciosa, empeñados en la instrumentalización y debilitamiento de los poderes del aparato monárquico en construcción en Castilla, abogamos por una relectura de su desenvolvimiento vital desapasionada y crítica. Una relectura que, por un lado, atiende al contexto político, social y cultural ibérico del final de la Edad Media a la hora de comprender los comportamientos de Fernando de Antequera y los suyos, la posición de hegemonía alcanzada por aquél y la lucha por su legado que mantuvieron sus herederos. Señorío, clientelismo, sangre real, Caballería, Providencialismo y Cruzada, entre otros factores, jugaron un papel clave a la hora de comprender los hechos y el proceso que aquí se narran.

 

El relato desarrollado en las páginas de esta obra nos sumergirá en estas cuestiones en un viaje que va desde 1374 a 1435 y abarca  toda la Península Ibérica y el Mediterráneo Occidental. Entre estos lugares, la Andalucía occidental y especialmente Antequera y la ciudad de Sevilla se convierten en escenarios clave a la hora de dar pleno sentido a esta historia del encumbramiento y caída de Fernando de Antequera, Leonor de Alburquerque, su progenie y todos los que les sirvieron. Un historia que, entre otras muchas cosas y reconociendo siempre las diferencias que nos separan de las sociedades de nuestro paso, habla de cuestiones que nos afectan muy directamente en nuestra condición de seres humanos. Entre otras, de “familia” pero, sobre todo, de Poder.

 

 

2) INFORME DE LA OBRA SEGÚN ANTONIO CABALLOS RUFINO, RESPONSABLE DEL SERVICIO DE PUBLICACIONES DE LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA Y MIEMBRO DEL JURADO

 

Este original es una obra de alto nivel, historiográfico y literario, según mi parecer con creces la más adecuada para ser acreedora del premio, en función de los siguientes argumentos principales:

 

1) El tema que ha elegido posee indudable trascendencia histórica para el conjunto de España, no sólo Castilla y Aragón. La vida y trayectoria de Fernando de Antequera, de su esposa e hijos es un asunto de envergadura, sobre el que no existen monografías actuales solventes que hayan podido incorporar los avances de la investigación.

 

2) La importancia para la historia de Sevilla en concreto es altísima.

 

3) La documentación y bibliografía utilizadas resultan, no sólo actualizadas y adecuadas, sino muy ricas además. El autor demuestra conocerlas a fondo, incluso las de carácter más tangencial al tema.

 

3) El apartado destinado a la presentación y comentarios de fuentes documentales y editadas es muy bueno.

 

4) Está muy correctamente escrita, con claridad y precisión. También  muy bien estructurada y  presentada.

 

5) Tiene una modesta pero bien escogida relación de láminas y la parte cartográfica cumple sus objetivos.

 

7) La estructura da perfecta cuenta del trabajo. No es sólo una biografía del Infante y de su esposa, sino que también abarca aspectos de gran importancia relativos a la historia del poder en toda su dimensión, siendo ésta la principal novedad del trabajo.

 

8) Se pone de relieve la extraordinaria significación de la figura de Urraca, hija del infante Sancho de Castilla y de la infanta Beatriz de Portugal, no suficientemente destacada hasta ahora.

 

A mayor abundamiento, su edición completa y equilibra adecuadamente el conjunto de textos publicados hasta ahora en la colección, contribuyendo a dignificar la y marcando cotas cada vez más elevadas de calidad.

 

 

3) INFORME DE LA OBRA SEGÚN JUAN ORTIZ VILLALBA, PRESIDENTE DE LA SECCIÓN DE GEOGRAFÍA E HISTORIA DEL ATENEO DE SEVILLA Y MIEMBRO DEL JURADO

 

 

Después de leer con atención este magnífico trabajo de historia política y social, incardinada en la Baja Edad Media de la Península Ibérica, uno no puede menos de concluir que a aquel infante de Castilla, luego rey de Aragón y de Sicilia, le adornaban algunas de las cualidades que nuestro insigne José Ortega y Gasset, en su estupendo ensayo a cerca de Mirabeau o el político, juzga como características del profesional de la política. Todo parece indicar que también se adornaba el infante con algunas virtudes humanas estimables. Y no creemos haber sido ganados ni por el personaje, ni por la hábil propaganda “fernandista” desarrollada en vida del mismo y continuada en crónicas e historias a lo largo de los siglos.

 

Según Ortega, aparte la ambición,  la intuición, la rapidez de reflejos, etc., al político de raza lo caracteriza el dar con la palabra justa en el momento oportuno. Y citaba al respecto las que su admirado Mirabeau lanzó en 1789 al cortesano enviado por el Rey Luis XVI para comunicar la clausura del salón donde se reunían los diputados del  Tercer Estado:

 

- ¡Dile a tu amo…!

 

Con una sola palabra quedan caracterizadas las relaciones entre el Rey absoluto y sus súbditos, pero también deslegitimadas y desafiado el Ancien Régime.

 

Según el autor de este trabajo, en las Cortes celebradas en Segovia en febrero de 1407 para tratar de la inminente campaña contra el reino nazarí de Granada, después de medio siglo de relativa paz y buena vecindad, el infante Fernando, desde la muerte de su hermano Enrique III “El Doliente” en la Navidad del año anterior, corregente del reino junto con la reina viuda Catalina de Lancaster, explica como nadie los fundamentos ideológicos de la agresión militar:

 

-“… enemigos de nuestra Fee (…) por la guerra de ser tan justa e tan razonable e tan con Dios como todos sabemos. E aun afuera de ser esta gente enemigos de la Fee, tienen tomada su tierra al Rey mi señor e mi sobrino, e aquella tierra fue de los Reyes donde él e la Reyna mi señora y hermana e yo venimos”

 

De manera clara y persuasiva el infante alude tanto al carácter de “Cruzada” que se va a adjudicar a la guerra en ciernes, como al concepto que luego se calificará de  “Reconquista”, en circulación en los reinos cristianos de la Península desde el siglo XI. De paso, hay que ver con qué suavidad y dulzura don Fernando alude al rey, su sobrino, un niño de tierna edad; pero sobre todo a la reina viuda, su cuñada, con la que no tarda en entrar en conflicto y a la que neutraliza a través de un auténtico golpe de fuerza.

 

Tampoco faltaba al infante una extraordinaria ambición, otra cualidad que Ortega señala como típica del político. La tuvieron tanto él  como su esposa y tía segunda doña Leonor, condesa de Alburquerque;  para redondear el mayor patrimonio nobiliario de la corona de Castilla, rodearse de una poderosa red clientelar y desarrollar en torno a sus personas un eficaz sistema de propaganda religiosa de cuño providencialista, aún a costa de manipular burdamente la fecha del  nacimiento de Fernando para hacerla coincidir con el día de San Andrés, símbolo de la fuerza material al servicio de la fe cristiana.

 

Pero en ningún momento cegó la ambición al infante, que pudo aprovechar la debilidad física de su hermano o la minoría de edad de su sobrino, Juan II, para intentar sustituirlos en el trono. Al parecer, Fernando fue para con ambos de una lealtad digna de admiración.

         

Reunía el infante algunas más de las cualidades que Ortega  atribuye al político de casta, como el no aferrarse a ideas, proyectos ni aliados y saber cambiarlos en el momento preciso. Así Fernando, al que tanto honor y nombradía reportó la campaña contra los españoles musulmanes y sobre todo la toma de Antequera, supo interrumpir la guerra cuando primó para él el objetivo de hacerse con el trono de Aragón. Tampoco mantuvo su lealtad al antipapa Benedicto XIII, más conocido como “El Papa Luna”, un fiel aliado al que abandonó cuando le convino.

 

Tan señaladas cualidades son al fin coronadas por la suerte, otra condición orteguiana del gran político; y el infante, tras manejar con habilidad derecho, diplomacia y fuerza militar, es coronado como rey Fernando I de Aragón en Zaragoza en 1414. Sin embargo a su muerte, acaecida dos años más tarde, si bien su primogénito se consolida como Alfonso V “El Magnánimo “ en la corona de Aragón, el resto de la numerosa prole, “los infantes de Aragón”, y la reina viuda doña Leonor no consiguen mantener la hegemonía de su casa en la corona de Castilla. Entre otras razones, porque desde punto y hora les falta unión y mutua lealtad.

 

 

4)EL AUTOR: VÍCTOR MUÑOZ GÓMEZ

Instituto Universitario de Estudios Medievales y Renacentistas (CEMYR)

Facultad de Geografía e Historia. Campus de Guajara. Universidad de La Laguna

38200, San Cristóbal de La Laguna (Santa Cruz de Tenerife)                            

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https://ull.academia.edu/V%C3%ADctorMu%C3%B1ozG%C3%B3mez

 

Nacido en Valladolid (España) en 1981. Es licenciado en Historia por la Universidad de Valladolid en 2004 y en posesión del Diploma de Estudios Avanzados por el Instituto Universitario de Historia “Simancas” de la Universidad de Valladolid desde 2006. Premio Extraordinario de Licenciatura de la Universidad de Valladolid en el curso 2003-2004 y Tercer Premio Nacional de Fin de Carrera de Educación Universitaria ese mismo curso.

 

Ha sido becario de investigación en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Madrid y en la Universidad de Valladolid, habiendo realizado estancias de investigación en la Institució Milà i Fontanals, del CSIC, en Barcelona, y el Laboratoire de Médiévistique Occidentale de Paris (LAMOP), de la Université Paris I-Panthéon y el Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS).

 

Actualmente se encuentra en proceso de finalizar su tesis doctoral sobre la proyección señorial de Fernando de Antequera y Leonor de Alburquerque, infantes de Castilla y reyes de Aragón y Sicilia, bajo la dirección del profesor Pascual Martínez Sopena (Universidad de Valladolid). Además, forma parte del grupo de investigación Castilla y el mar, de la Universidad de La Laguna, integrado como investigador contratado en el proyecto De mar a mar. Los puertos castellanos en la Edad Media, dirigido por el profesor Eduardo Aznar Vallejo.

 

Ha intervenido como ponente en diferentes congresos, seminarios y coloquios científicos en España, Francia, el Reino Unido y México, además de publicar diferentes trabajos en revistas científicas de relevancia, libros colectivos, actas de congresos y homenajes. Dichas investigaciones se han centrado en las diferentes facetas del estudio del poder aristocrático y las relaciones en torno al señorío en la Castilla bajomedieval desde perspectivas de análisis social y de análisis del poder, atendiendo a su relación con otras temáticas, como el fenómeno urbano castellano, las relaciones políticas entre los reinos ibéricos o el discurso cruzadísitico en la Castilla del final de la Edad Media. Igualmente, fruto de su interés por el análisis regional de las “Extremaduras históricas” ha sido la edición del libro Las Comunidades de Villa y Tierra. Dinámicas históricas y problemáticas actuales (Murcia, 2012). Más recientemente, a partir de su integración en el grupo de investigación Castilla y el mar, ha ampliado su línea de investigación a las temáticas relacionadas con la Historia Marítima de la Corona de Castilla en la Baja Edad Media, materia a la que ha dedicado ya algunos trabajos.

 

Por otro lado, ha organizado diferentes reuniones científicas en el ámbito universitario. Además, interesado en el campo de la difusión y la divulgación social del conocimiento histórico, es miembro del Aula Canaria de Investigación Histórica, organización dedicada a estos fines en el ámbito del archipiélago canario.

 

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