HISTORIA DE LA CABALGATA

Con más de un siglo de tradición, forma parte de la intrahistoria de Sevilla y es referente a nivel nacional

Impulsada por D. José María Izquierdo, en aquel entonces vicepresidente del Ateneo de Sevilla, La Fiesta Mayor surgió como una acción benéfica, consistente en llevar juguetes y dulces a los niños de las hospederías. Sin embargo, no es esta la única motivación de la cita navideña. Como dijera Vicente Flores Luque, en la ciudad “faltaba algo, faltaba alguien que sintonizara con los Reyes Magos y les convenciera de que viniesen a Sevilla o encargasen a ciertas personas que les representasen. Era necesario que algún acontecimiento misterioso y extraño se produjese para que esos tres Magos (…) vinieran a coincidir en Sevilla”.  

Ese algo misterioso floreció en el espíritu del Ateneo y tomó forma de Cabalgata de Reyes Magos. El 5 de enero de 1918 una comitiva salió de la calle Lombardos con carretas de bueyes cargadas con más de 470 cajas de dulces, 1.811 bolsas de caramelos y pastas, más de 3.400 pesetas en juguetes y más de 1.000 en metálico, conseguidas tras una campaña bajo el ya mítico lema “El Ateneo de Sevilla espera su donación”. La presidían sus majestades Melchor, Gaspar y Baltasar o, lo que es lo mismo, Jesús Bravo Ferrer, José María Izquierdo y Javier Lasso de la Vega, que se ofrecieron a encarnar a tan importantes figuras no sin el miedo y la duda propios de la experimentación. Tal como recoge Flores Luque, se corría el riesgo de la mofa.  

Sin embargo, el resultado quedó alejado de la burla. Así sentenciaba José Laguillo la “loca idea” en el periódico El Liberal, con una frase que bien podría ser vista en cualquier medio de comunicación actual:

“Toda Sevilla se echó a la calle ansiosa de presenciar el espectáculo de la Cabalgata organizada por el Ateneo sevillano”.  

Las siguientes Cabalgatas 

José María Izquierdo, o Gaspar I, solo viviría cinco cabalgatas falleciendo en 1922. Sin embargo, dejó un legado espiritual respetado año tras año por el Excmo. Ateneo de Sevilla cada cinco de enero. Así, la Cabalgata de Reyes Magos de Sevilla fue creciendo, incorporando camellos, dromedarios e incluso elefantes sobre los que desfilaban los monarcas, aunque también hubo momentos en los que tuvieron que buscar otros medios menos mágicos, como coches o motocicletas para los virreyes que, en nombre de sus majestades, visitaban los centros benéficos más alejados del recorrido.  

Con los años fueron sumándose actos entorno a la fiesta, como el pregón o el concierto de Navidad previos al día cinco, como también incrementó el recorrido y el número de carrozas ante la imparable creatividad de los directores artísticos que, a lo largo de estos más de cien años han colaborado con la Fiesta Mayor haciendo realidad los sueños de los más pequeños en forma de brillantes y coloridas carrozas.   

Actualmente, La Cabalgata de Reyes Magos es Fiesta Mayor de la ciudad y Fiesta de Interés Cultural y goza de una salud inmejorable. El cinco de enero es un día de ilusión marcado en la agenda de niños y adultos, que vuelven a serlo al paso de la comitiva. Pero, si por algo es referente la Cabalgata de Reyes Magos de Sevilla, es por las cifras que ostenta:  33 carrozas, entorno a 1000 beduinos desfilando y otros tantos niños en las carrozas, 30 pajes a caballo, 10 bandas de música, y un largo número de participantes y colaboradores que, entre voluntarios, fuerzas y cuerpos de seguridad, sanitarios y autoridades hacen de la Cabalgata de Reyes Magos de Sevilla un ejemplo a nivel nacional.  

 

LA CABALGATA DE REYES MAGOS, MÁS ALLÁ DE LA CELEBRACIÓN

La Cabalgata de Reyes Magos constituye desde su creación una de las actividades más importantes del Ateneo de Sevilla, cuyo aspecto festivo de marcado carácter social, forma parte desde entonces de la intrahistoria de una ciudad de fuertes convicciones religiosas, a las que gusta exteriorizar mediante manifestaciones artísticas populares.

El sentido unívoco del mensaje evangélico con la Cabalgata le confiere a ésta su inalterabilidad a lo largo de sus años de existencia, lo que se traduce en una inmutable iconología, pese a la natural evolución de los gustos estéticos en los diseños, las nuevas formas de expresión y la renovación de los materiales empleados.

La mágica realidad de la Cabalgata tiene tres protagonistas indiscutibles: la ciudad, marco de la fiesta; el Ateneo, la noble y docta institución que la hace posible y, finalmente, un puñado de personas que le han dado vida y emocionante ilusión. Entre estas últimas, citaremos a los artistas, los verdaderos creadores de la originalidad, el buen gusto y la fantasía. También están detrás de la Cabalgata otras muchas personas, conocidas unas, anónimas otras.

Es de justicia resaltar entre estas últimas, a tres hombres de bien que han sabido configurar con su singular personalidad a través de otras tantas épocas, el ser espiritual de la Cabalgata en la esencia filantrópica del Ateneo: José María Izquierdo, José Jesús García Díaz y Antonio Hermosilla, tres hombres ilustres y un destino común: la cultura al servicio de los ideales más nobles, más fértiles, de su apasionada ciudad [1].

 

[1]. Pérez Calero, A.M.: XIX Pregón de la Cabalgata de Reyes Magos. Ayto. Sevilla, 2001.

Gerardo Pérez Calero

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