ATENEO DE SEVILLA

Inauguración exposición «Una vida entregada al arte»

El miércoles 1 de junio, a las 19:00 h., en la Sala Gonzalo Bilbao del Excmo. Ateneo de Sevilla se inauguró la exposición pictórica «Una vida entregada al arte», muestra retrospectiva de Enrique Ramos Guerra, un artista sevillano de reconocido prestigio de la vanguardia de Andalucía; la exposición podrá visitarse hasta el 13 de junio, de lunes a viernes, por las mañanas de 10:30 a 13:30 h, y por las tardes de 17:30 a 20:30 h.

«Una vida entregada al arte», comisariada por Olegario Martín Sánchez y Bartolomé Palazón Cascales, recoge una cuarentena de obras de extraordinaria maestría expresiva del pintor y de diferentes momentos de la dilatada trayectoria artística: desde el primer cuadro pintado en Sevilla, sus obras experimentales en Madrid, lugar de peregrinaje de su vida artística- y sus incursiones por Roma, París y Londres donde ha consolidado su madurez plástica.

El espectador podrá apreciar el carácter experimental e innovador y el hálito vital de este autor que nos presenta en unas pinceladas su amplia y polifacética trayectoria creativa. Dibujos, obra gráfica, acuarelas, óleos, collages y escultura, tejidos mediante un concepto de espacio habitado como medios de expresión de su imaginario entregado al Arte. La identidad social del hombre en comunión con la arquitectura y el paisaje, abriendo puertas y ventanas, desojando flores bajo las nubes, atando el aire con los pies y las manos, una poética existencial de la belleza y de la vida.

Enrique Ramos Guerra

Enrique Ramos Guerra (Sevilla, 1937) comenzó sus estudios de Bellas Artes en la Escuela Superior de Santa Isabel de Hungría de Sevilla y los concluyó en la Escuela Superior de San Fernando (Madrid). Obtuvo el Primer premio de la Galería Pasarela de Sevilla en 1965, y realizó una estancia en París con la Beca Castelblanc. Fue Catedrático de Enseñanzas Medias y profesor Titular de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla.

El ímpetu creativo de este artista que se mueve en lenguajes tan diversos como el color, la expresión tridimensional, el espacio y la luz, no duda en utilizar todo tipo de elementos plásticos convencionales o no, objetos, fragmentos, filamentos, y todo aquello que, en palabras del propio artista, “pueda ser usado para expresarse”. En su iconografía se repiten de manera continuada la figura humana, la deconstrucción arquitectónica y paisajística, nubes, siluetas, violonchelos, pies, manos, flores con los que recrea su universo personal. Sus obras se exponen en multitud de museos y colecciones públicas y privadas, tanto nacionales como internacionales.

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